¡Necesitamos Liderazgo!

Lo que ha sido decepcionante durante esta pandemia es la falta de liderazgo por parte de muchos líderes a nivel mundial. Durante estos tiempos la comunicación ha sido inconsistente, confusa y en ciertos casos deshonesta. 

No estoy diciendo que líderes tienen que tener todas las respuestas, pero tenemos que reconocer que hay ciertas cosas que seguidores necesitan ver en sus líderes y que hay cosas que rompen con su confianza.

Seguidores no quieren ver la auto promoción descarada, la difamación de rivales, el encubrimiento de errores, una falta de sensibilidad, la gente pasándose la culpa o el uso de chivos expiatorios.

En todo momento, pero especialmente en momentos de crisis, seguidores necesitan la honestidad, la vulnerabilidad, la transparencia, la sobre comunicación, solidaridad y unidad, y alguna semblanza de “tierra firme” (estabilidad), o por lo menos evidencia de que sus líderes buscan protegerlos.

Entender lo que es el liderazgo no solo se trata de estudiar estilos de liderazgo sino de descubrir las necesidades de seguidores. Cuando tratamos de encontrarnos en estilos de liderazgo nuestro enfoque es interno y solemos justificar quienes ya somos y como queremos ser vistos. Es así cómo el liderazgo se termina definiendo por nuestro ego, imagen y reputación. 

Pero cuando pensamos en necesidades el enfoque es externo—allí es donde está la gente—los seguidores. Y un líder no es un líder sin seguidores.

En los tiempos de los cavernícolas, el líder era el mas grande, fuerte y el mejor cazador o guerrero. Eso le traía ciertas ventajas en la comunidad:

  • Primera elección de pareja
  • Mejores condiciones de vida
  • Mejores porciones de comida
  • Respeto y protección del grupo

Pero eso no se le daba gratuitamente. ¿Quién creen que tenía que salir primero para enfrentar un ataque? Mas bien ¿quién tenía que dar la cara para cualquier amenaza a la tribu? ¡El más grande y fuerte!

Millones de años de evolución nos han programado para buscar esas cualidades en un líder. No nos molesta si ganan más, si tienen un mejor carro, si viven en una mejor vecindad…con tal sabemos que están usando su poder para proteger a “su tribu”.

Cuando digo que necesitamos liderazgo pueden pensar que es un llamado a convertirnos en mejores líderes, porque como dicen muchos: “el mundo necesita más líderes”. Pero ¿que tal si “el mundo” te incluye a ti? En vez de pensar en cuáles son las habilidades necesarias para que un individuo pueda influir a los demás, porqué no preguntarte que necesitas tú para seguir a alguien. ¿Cuáles son tus necesidades?

Yo quiero invitarles a considerar que el liderazgo no es solo una mezcla de habilidades que tiene una persona, también es una necesidad. Creo que debemos poner el desarrollo de nuestro liderazgo en el mismo plano que nuestra búsqueda de liderazgo. 

Las necesidades que tienen seguidores son muchas. Puede ser estabilidad económica, pero también puede ser el deseo de pertenecer a una comunidad innovadora, su esperanza para un mejor futuro, una búsqueda de significado, o un medio para expresar su creatividad. Por lo tanto, si un líder no conoce las necesidades de su equipo…no considero que puede ser un líder eficiente.

Sanar es Civilizado

Nuestra reacción, personal, ante la necesidad de los demás, dice todo sobre el estado de una comunidad.

En los años 60, le preguntaron a la antropóloga Margaret Mead sobre cual fue la primera indicación de la existencia de una cultura civilizada.  Mientras muchos esperaban que hablara acerca de útiles de cocina, herramientas de construcción, lanzas para cazar o artefactos religiosos, ella respondió con algo inesperado.

Dijo que la primera evidencia de una civilización se encontró en un hueso fracturado, de más de 15,000 años, hallado en un sitio arqueológico. Se trataba del fémur, el hueso más largo del cuerpo humano, que conecta la cadera a la rodilla. Lo interesante de este hueso fracturado es que se había sanado.

Puede sonar irrelevante para muchos pero el trabajo de un antropólogo es encontrar significados sociales en cosas como esas. Para gente como yo, que no sabe mucho de la ciencia, les comento que en sociedades que carecen de sistemas médicos modernos, toma más o menos seis semanas para que se sane este hueso.

En el mundo natural esto no podría ocurrir. Si un animal se quiebra un hueso esencial… ¡se muere! Si es un depredador, muere de hambre por no poder cazar, y si es un herbívoro, lo comen porque no puede escaparse de un depredador.

Esto significa que esta persona tuvo que estar en reposo por un mínimo de seis semanas mientras una comunidad la alimentaba y cuidaba. Les recuerdo que esto pasó hace 15,000 años. Esto significa que la supuesta ley de la sobre-vivencia de los fuertes no aplica de la misma manera con el ser humano. La sobre-vivencia del ser humano depende de cómo protegemos a los más débiles y necesitados—cuando se deja de hablar del “yo” y se empieza a hablar del “nosotros”.

Estas no son las palabras típicas de un viejito añorando que “regresemos a los viejos tiempos cuando existían los valores de familia y comunidad”, este es un recordatorio que el centro de la civilización es: la civilidad. Es la manera en la que funciona el ser humano y nos vamos a frustrar si no lo reconocemos.

Yo creo que es algo que Dios puso en nosotros desde el principio—es una de las evidencias de ser creados en la imagen y semejanza de El: querer arreglar las cosas rotas. Sin importar si crees eso o no, este ejemplo nos enseña que es algo que muchos años de evolución ha cimentado y reforzado en nuestro ADN social y que no podemos ignorar porque es la clave para nuestra sobre-vivencia y éxito. Significa que nuestra verdad humana es que somos mas fuertes juntos. Si entendemos esto entonces no sacrificaríamos a las personas por beneficio personal. Tal vez nuestros avances serían más lentos si decidimos incluir o por lo menos considerar a la comunidad, pero al largo plazo vamos más lejos acompañados.

Por eso hay tanta indignación cuando se descubre que las personas en posiciones de poder o autoridad son corruptos. Nuestro impulso humano rechaza el concepto de abandonar a los suyos por su propio beneficio.

El autor y conferencista, Simon Sinek, subraya precisamente esto en el área de liderazgo. Por las mismas razones evolutivas, seguidores rechazan a líderes que se perciben como interesados y que no parecen ofrecer algún tipo de protección a su “tribu”. No estoy hablando de jefes que logran tener éxito en el mundo de negocios, estoy hablando de líderes. Los jefes tienen el cargo, pero los líderes tienen a las personas.

El hueso roto que sanó, nos recuerda que cuando algo se quiebra en nuestra sociedad, lo que demuestra que somos verdaderamente civilizados es repararlo.