El Principio de Pareto y Estructuras

El Principio de Pareto, también conocido como el principio 80/20, subraya la ineficiencia que existe en la mayoría de negocios. Según los estudios realizados por el economista italiano Vilfredo Pareto, el 80% de los resultados, en una compañía promedio, se están logrando con el 20% del esfuerzo, y parece que también aplica al nivel del personal—el 20% de los empleados están haciendo el 80% del trabajo.

Cuando trabajaba en una ONG para niños y jóvenes en Honduras, contratábamos a adolescentes locales para servir a los niños de la escuela primaria en nuestros programas. En nuestro intento de lograr una mejor atención personalizada para los niños, decidimos aceptar voluntarios encima de los que estaban siendo pagados. Aunque nos ayudó mucho a la hora de tareas, experimentamos unos tremendos atrasos a la hora del cierra diario de los programas y la limpieza de los locales.  

Uno pensaría que con más personas, la limpieza se haría más rápido. Pero como no teníamos  suficientes materiales de limpieza para todos, no todos podían ayudar, y todos lo sabían y pensaban que alguien más lo iba a hacer. Resulta que es mucho más difícil coordinar equipos grandes y repartir tareas limitadas entre muchas personas. Pronto aprendimos que tener más no es necesariamente mejor, y empezamos a limitar los números de voluntarios que podían apoyar en los campamentos cada día.

El Principio de Pareto es una invitación para examinar las actividades que realizamos para ver donde hay ineficiencia—donde hay baches que estorban al progreso. El secreto para arreglar estos baches no solo está en agregar o quitar personas y tareas, también se trata de reestructurar equipos. Esto significa combinar y cambiar descripciones de trabajo, ser creativo con la manera en la que empoderamos a las personas, y limitar los procesos burocráticos innecesarios que frustran y aplazan el cumplimiento de metas.

Podemos ver un ejemplo de eficiencia estructural en la construcción de un tipo de pared que existe en algunas partes del mundo.

A primera vista se podría pensar que estas paredes se construyeron así por estética, pero la verdad es que reducen la cantidad de ladrillo que se usa considerablemente. Normalmente, una pared (de perímetro) de ladrillo tiene que tener un grosor de tres o más ladrillos para ser estable, sino, un simple empujón lo podría tumbar. La forma ondulada de estas paredes distribuye el peso de tal manera que solo tienen que tener un grosor de un ladrillo.

Este principio se puede transferir a equipos de trabajo, donde frecuentemente se determina el éxito por la cantidad de personas que tenemos al mando en vez de la estructura del equipo. Si tuvieras que invertir en una compañía, y tuvieras que elegir entre una que genera $500,000 dólares anuales y otra genera $300,000, podrías caer en el error de pensar que la primera es la más rentable, solo por las cantidades. Pero si la primera compañía tuviera un equipo de 10 personas y la segunda solo tuviera un equipo de 3 personas, veríamos que la segunda compañía tiene un mejor modelo para ampliar y que podría terminar siendo mas rentable.

Obviamente hay más factores que considerar, pero el punto es que la eficiencia es más importante que la números. Muchas veces no innovamos áreas de nuestros negocios porque pensamos que nos faltan recursos para lograrlo, pero el Principio de Pareto nos invita a re-ordenar lo que ya tenemos en vez de seguir ampliando una estructura ineficiente. Tal vez tus soluciones ya están en tus manos.

Si no estás creciendo…

Mi hija tiene 19 meses de edad y verla llegar hasta este punto ha sido de mucho aprendizaje para mí. Como adultos, nos olvidamos que en algún momento tuvimos que aprender todas las cosas que hacemos, pero al tener hijos nos recordamos que en verdad éramos una hoja en blanco.

Al año y algunos meses, mi hija aprendió como subirse en el sofá, y mi esposa y yo lo sentíamos como un comportamiento peligroso. Pronto eso era muy aburrido para ella y empezó a usar el respaldar del sofá como un resbaladero, lo cual fue aún más aterrador para nosotros. Mientras pasaba el tiempo notábamos que buscaba actividades cada vez más riesgosas para entretenerse, una verdadera pesadilla para padres primerizos.

Buscar y vencer retos es tan esencial para bebes porque tienen que averiguar qué es lo que pueden hacer y qué es lo que no pueden hacer, pero la verdad es que no solo aplica para los bebes—aplica para todos.

Este deseo innato es provocado por dos cosas importantes:

  1. El deseo de huir del aburrimiento
  2. El deseo de transcender nuestra condición actual

Ahora que me acostumbre a este patrón, como padre, sería preocupante ver que mi hija no se interese por explorar su mundo y no tomara esos riesgos; de hecho eso me indicaría que algo anda mal en su vida.

Es por eso que creo en esta famosa frase de Tony Robbins:

«Si no estás creciendo te estás muriendo

Para el ser humano, nunca es cuestión de LLEGAR a un nivel, o MANTENER cierto estilo de vida, necesitamos ser retados y así crecer. ¡Esto no es negociable! Crecimiento es la consecuencia de la vida y la falta de crecimiento no es por exceso de sabiduría, conocimiento o experiencia sino una indicación de que nos estamos muriendo—y es el peor tipo de muerte porque se trata de nuestra alma; de nuestras ganas de vivir.

Los retos son la clave para esto. Muchas veces pensamos que debemos capacitarnos o asistir a un curso para aprender y crecer. Pero la educación no es sinónimo de crecimiento; no debemos confundir el movimiento con el progreso.

Si tú quieres mejorar, si tú quieres que tus empleados mejoren, si quieres que tus hijos crezcan, entonces tienen que ser retados. Retos deben ser difíciles, incómodos, frustrantes, y deben obligarte a buscar soluciones de manera más creativa y sobre todo, fuera de tu propia cabeza.

Seis Consejos Contra el Sesgo de Confirmación

El Internet es una herramienta con la que podemos encontrar todo tipo de información. Yo me asombro al pensar que cualquier persona en cualquier parte del mundo puede publicar cualquier cosa que quiera—me inspira y me aterra. Obviamente, en cuanto a la libertad de expresión, eso es bueno, pero representa un gran problema, en cuanto a la veracidad de la información, cuando opiniones, creencias, hechos, y la mala ortografía se mezclan.

Tal vez han escuchado las famosas frases, “la información es poder” o “la verdad os hará libres”, pero nuestro cerebro no es así de sencillo. Existe un sesgo psicológico del que nos debemos cuidar y ser conscientes de el es primer paso para contrarrestar sus efectos. Todos hemos caído en su trampa, y aunque no podemos eliminar nuestra tendencia a caer de nuevo, podemos disminuir la duración del error.

El sesgo de confirmación se trata de buscar y resaltar la información que confirma las creencias que ya tenemos. Se siente bien cuando alguien nos confirma que teníamos la razón, o cuando una sospecha nuestra es confirmada, y ese es el peligro—buscar la confirmación en vez de la objetividad.

Si estudiaran las publicaciones de sus contactos en las redes sociales, rápidamente notarían ese patrón, y tal vez lo verían en sus publicaciones también. En una imagen, el sesgo de la confirmación se vería así:

Este fenómeno es particularmente peligroso porque lleva a la polarización de perspectivas, lo cual elimina la oportunidad de tener conversaciones civilizadas, y con ella, la esperanza de lograr avances sociales. No solo eso, pero arraiga el auto-engaño y la ceguera voluntaria en la sociedad.

Pero si es un sesgo psicológico inconsciente, ¿que se puede hacer para disminuir sus efectos?

Seis Consejos para Disminuir el Sesgo de Confirmación:

1. Ser consciente de el es el primer paso. Cuando sabes que existe, de repente lo percibes con mayor facilidad y lo puedes parar. Nadie busca recuperarse si no cree que está enfermo.

2. Pregúntate si estás dispuesto/a e estar equivocado/a y cambiar de parecer. Podemos reconocer una inclinación personal y que el sesgo de confirmación es real, pero también podemos argumentar (como mecanismo de defensa) que tenemos la razón en «este caso». Por lo tanto es posible que sigamos iguales para proteger nuestro ego. Entonces, adoptar una postura de humildad es el segundo paso. Para iniciar solo va ser una postura, pero entre mas se practica mas genuina se volverá.

3. Trata de jugar el papel de “abogado del diablo”. En vez de asumir que los que no comparten tu punto de vista están equivocados y etiquetarlos con tu insulto favorito, intenta crear argumentos para justificar sus opiniones. Aprendí esto en la universidad, donde nos ponían en grupos de debate sobre temas polémicos cada semana (y uno no podía decidir de que lado quería estar). Lo curioso es que después del debate, aveces terminábamos creyendo el argumento que nos asignaron, no necesariamente la postura que teníamos antes.

4. Escucha a personas con opiniones diferentes a la tuya. La escucha activa consiste en asegurarse que una persona no solo se sienta escuchada pero entendida. Cuando entran a grandes debates y discusiones ¿suelen sentirse escuchados? ¿Sienten que en vez de escucharte te están interrumpiendo, exagerando tus conclusiones y preparando su contra-argumento? Pues no solo son ellos, todos lo hacemos. Una técnica que comparte el psicólogo y autor Jordan Peterson es que se debe establecer una regla para debates civilizados, y es que antes de hablar uno debe resumir el argumento de la oposición de tal manera que ellos acepten el resumen como fiel a sus declaraciones. Suena fácil pero no lo es. Rápidamente se darían cuenta que frecuentemente argumentamos contra caricaturas y posturas exageradas que nosotros mismos creamos y que al resumir bien las posturas ajenas le quitamos la «intención malévola» que nosotros le agregamos.

5. Aprende una nueva habilidad o estudie algo nuevo. No hay muchas cosas que nos devuelven la humildad como sentirse como un novato en algo. Entender y experimentar, de primera mano, que hay cosas que no entendemos bien nos puede dejar mas accesibles a escuchar nueva información.

6. No te rodeas de clones. ¿Cómo podemos esperar crecer y desarrollarnos si solo estamos rodeados de personas como nosotros? Busque intencionalmente formar amistades o por lo menos entablar conversaciones amigables con personas diferentes a ti. Pueden estar en desacuerdo pero el tono debe mantenerse civilizado. Haciendo esto podemos descubrir que tenemos muchas cosas en común y podemos recordarnos que nuestros adversarios no son caricaturas ni villanos.

Espero que esto nos ayude un poco a todos mientras busquemos ser personas balanceadas y que que evitemos al sesgo de confirmación. Aunque la confirmación se siento rico, no sacrifiquemos la objetividad por eso. Recordemos que no todo lo que brilla es oro.

¡Necesitamos Liderazgo!

Lo que ha sido decepcionante durante esta pandemia es la falta de liderazgo por parte de muchos líderes a nivel mundial. Durante estos tiempos la comunicación ha sido inconsistente, confusa y en ciertos casos deshonesta. 

No estoy diciendo que líderes tienen que tener todas las respuestas, pero tenemos que reconocer que hay ciertas cosas que seguidores necesitan ver en sus líderes y que hay cosas que rompen con su confianza.

Seguidores no quieren ver la auto promoción descarada, la difamación de rivales, el encubrimiento de errores, una falta de sensibilidad, la gente pasándose la culpa o el uso de chivos expiatorios.

En todo momento, pero especialmente en momentos de crisis, seguidores necesitan la honestidad, la vulnerabilidad, la transparencia, la sobre comunicación, solidaridad y unidad, y alguna semblanza de “tierra firme” (estabilidad), o por lo menos evidencia de que sus líderes buscan protegerlos.

Entender lo que es el liderazgo no solo se trata de estudiar estilos de liderazgo sino de descubrir las necesidades de seguidores. Cuando tratamos de encontrarnos en estilos de liderazgo nuestro enfoque es interno y solemos justificar quienes ya somos y como queremos ser vistos. Es así cómo el liderazgo se termina definiendo por nuestro ego, imagen y reputación. 

Pero cuando pensamos en necesidades el enfoque es externo—allí es donde está la gente—los seguidores. Y un líder no es un líder sin seguidores.

En los tiempos de los cavernícolas, el líder era el mas grande, fuerte y el mejor cazador o guerrero. Eso le traía ciertas ventajas en la comunidad:

  • Primera elección de pareja
  • Mejores condiciones de vida
  • Mejores porciones de comida
  • Respeto y protección del grupo

Pero eso no se le daba gratuitamente. ¿Quién creen que tenía que salir primero para enfrentar un ataque? Mas bien ¿quién tenía que dar la cara para cualquier amenaza a la tribu? ¡El más grande y fuerte!

Millones de años de evolución nos han programado para buscar esas cualidades en un líder. No nos molesta si ganan más, si tienen un mejor carro, si viven en una mejor vecindad…con tal sabemos que están usando su poder para proteger a “su tribu”.

Cuando digo que necesitamos liderazgo pueden pensar que es un llamado a convertirnos en mejores líderes, porque como dicen muchos: “el mundo necesita más líderes”. Pero ¿que tal si “el mundo” te incluye a ti? En vez de pensar en cuáles son las habilidades necesarias para que un individuo pueda influir a los demás, porqué no preguntarte que necesitas tú para seguir a alguien. ¿Cuáles son tus necesidades?

Yo quiero invitarles a considerar que el liderazgo no es solo una mezcla de habilidades que tiene una persona, también es una necesidad. Creo que debemos poner el desarrollo de nuestro liderazgo en el mismo plano que nuestra búsqueda de liderazgo. 

Las necesidades que tienen seguidores son muchas. Puede ser estabilidad económica, pero también puede ser el deseo de pertenecer a una comunidad innovadora, su esperanza para un mejor futuro, una búsqueda de significado, o un medio para expresar su creatividad. Por lo tanto, si un líder no conoce las necesidades de su equipo…no considero que puede ser un líder eficiente.

IDENTIDAD Y METAS

Cuando niños están jugando y dicen que son doctoras, cocineros, bomberos, policías, y dinosaurios y unicornios también, padres comen la comida invisible (que por cierto siempre es “muy rica”), se dejan llevar a la cárcel aunque no hicieron nada, y permiten que les pongan “inyecciones”, y aunque no están enfermos, se sienten mucho mejor después.

Aunque ese es el mundo de los juegos de los niños, la cosa más extraña de ser un ilusionista es que hacemos ese mismo juego, y otros adultos deciden jugar con nosotros. Cuando yo (como adulto) me presento a un grupo como “un mago”, nadie me corrige o dice que no existen. Más bien sonríen entre ellos y responden diciendo: “¡Enséñanos un truco entonces!”

Así es como uno se vuelve un mago:

  1. Dices que eres “un mago”
  2. La gente te pide evidencia
  3. Haces un demostración mágica
  4. Confirmas que eres un mago (ahora sin comillas 😜)

En mis cursos para hablar en público, “SER EL MAGO” es la primera clase y el fundamento para vencer el temor al escenario. El paso 3 es una demostración de una identidad que queremos tener. Muchas veces podemos fracasar porque lo que estamos diciendo que somos es poco realista (lo dice el “mago”). 

Ponerse metas es algo que muchos practican en momentos significantes de sus vidas, como un cumpleaños o para año nuevo. Hasta cuando fracasamos en algo, el día de la semana más común para empezar de nuevo es el lunes. Es un esfuerzo humano para buscar trascender y combinar un nuevo inicio con algo más que está iniciando de nuevo.

Es bonita la idea pero no tiene mucho sentido—tiene mas sentido empezar de nuevo inmediatamente. Si caes un miércoles y aplazas el momento de levantarte hasta el próximo lunes, demuestras que estas dispuesto a tolerar tu fracaso por 4 días. ¿Que efectos crees que cuatro días de sentirte fracasado va a tener en tu salud mental? En mi opinión, es mejor terminar bien tu semana que empezarla bien.

Han estudiado la ciencia de las metas y porque ciertas personas logran sus metas mientras otras fracasan, y la conclusión es contundente: ¡necesitamos aprender a ponernos buenas metas!

Si queremos bajar de peso, una meta común es salir a correr cada día. Si hacemos eso entonces bajaremos de peso y como consecuencia vamos a ser “guapos”, “felices” y “saludables”. Como pueden ver, en este ejemplo, logramos SER cuando HACEMOS algo.

PERO los estudios demuestran que las metas exitosas empiezan con SER alguien, con enfocarse en una identidad. Como consecuencia esto produce ciertos comportamientos, los cuales producen resultados específicos en nuestras vidas.

Las metas más exitosas son “metas de identidad”—cuando tu meta no es el resultado (bajar peso) ni el comportamiento (salir a correr), sino que una identidad (ser una persona saludable).

Cuando uno está enojado ¿que es la peor cosa que alguien nos puede decir? Son tres palabras: “NO TE ENOJES”. Esto casi siempre lo hace peor. No es que no se puede hacer, pero si lo podrías hacer…ya lo hubieras hecho. La verdad es que las personas que no se enojan tan fácilmente han desarrollado un estilo de vida (conscientemente o inconscientemente durante muchos años) que les ha dado muchas herramientas para manejar su estado de ánimo. En vez de preguntarnos, ¿que hacen? (guardar la calma), debemos preguntarnos ¿cómo lo hacen?

Por lo tanto, la solución (en este caso) es estudiar el estilo de vida de las personas calmadas y entender cuales son las cosas que producen la calma en ellas. De allí podrás identificar varias acciones que pueden construir la calma en ti y de esa manera confirmar esa identidad de varias formas. Si te enojas por algo, eso solo se vuelve una ocasión de enojo—no un patrón—porque ya fuiste exitoso con otras cosas.

Debemos estudiar quienes queremos ser. Esto no se trata de ser hipócritas. Es apuntarse hacía un ideal y tratar de ser la mejor versión de ti mismo. Yo no nací siendo un padre, pero hoy si lo soy, y tengo que decidir que tipo de padre voy a ser.

Cuando se trata de nuestra identidad, solemos apropiamos y responsabilizamos por la persona que ya somos, pero el desarrollo personal se trata de apropiarnos y responsabilizarnos por la persona que podríamos ser.

Sanar es Civilizado

Nuestra reacción, personal, ante la necesidad de los demás, dice todo sobre el estado de una comunidad.

En los años 60, le preguntaron a la antropóloga Margaret Mead sobre cual fue la primera indicación de la existencia de una cultura civilizada.  Mientras muchos esperaban que hablara acerca de útiles de cocina, herramientas de construcción, lanzas para cazar o artefactos religiosos, ella respondió con algo inesperado.

Dijo que la primera evidencia de una civilización se encontró en un hueso fracturado, de más de 15,000 años, hallado en un sitio arqueológico. Se trataba del fémur, el hueso más largo del cuerpo humano, que conecta la cadera a la rodilla. Lo interesante de este hueso fracturado es que se había sanado.

Puede sonar irrelevante para muchos pero el trabajo de un antropólogo es encontrar significados sociales en cosas como esas. Para gente como yo, que no sabe mucho de la ciencia, les comento que en sociedades que carecen de sistemas médicos modernos, toma más o menos seis semanas para que se sane este hueso.

En el mundo natural esto no podría ocurrir. Si un animal se quiebra un hueso esencial… ¡se muere! Si es un depredador, muere de hambre por no poder cazar, y si es un herbívoro, lo comen porque no puede escaparse de un depredador.

Esto significa que esta persona tuvo que estar en reposo por un mínimo de seis semanas mientras una comunidad la alimentaba y cuidaba. Les recuerdo que esto pasó hace 15,000 años. Esto significa que la supuesta ley de la sobre-vivencia de los fuertes no aplica de la misma manera con el ser humano. La sobre-vivencia del ser humano depende de cómo protegemos a los más débiles y necesitados—cuando se deja de hablar del “yo” y se empieza a hablar del “nosotros”.

Estas no son las palabras típicas de un viejito añorando que “regresemos a los viejos tiempos cuando existían los valores de familia y comunidad”, este es un recordatorio que el centro de la civilización es: la civilidad. Es la manera en la que funciona el ser humano y nos vamos a frustrar si no lo reconocemos.

Yo creo que es algo que Dios puso en nosotros desde el principio—es una de las evidencias de ser creados en la imagen y semejanza de El: querer arreglar las cosas rotas. Sin importar si crees eso o no, este ejemplo nos enseña que es algo que muchos años de evolución ha cimentado y reforzado en nuestro ADN social y que no podemos ignorar porque es la clave para nuestra sobre-vivencia y éxito. Significa que nuestra verdad humana es que somos mas fuertes juntos. Si entendemos esto entonces no sacrificaríamos a las personas por beneficio personal. Tal vez nuestros avances serían más lentos si decidimos incluir o por lo menos considerar a la comunidad, pero al largo plazo vamos más lejos acompañados.

Por eso hay tanta indignación cuando se descubre que las personas en posiciones de poder o autoridad son corruptos. Nuestro impulso humano rechaza el concepto de abandonar a los suyos por su propio beneficio.

El autor y conferencista, Simon Sinek, subraya precisamente esto en el área de liderazgo. Por las mismas razones evolutivas, seguidores rechazan a líderes que se perciben como interesados y que no parecen ofrecer algún tipo de protección a su “tribu”. No estoy hablando de jefes que logran tener éxito en el mundo de negocios, estoy hablando de líderes. Los jefes tienen el cargo, pero los líderes tienen a las personas.

El hueso roto que sanó, nos recuerda que cuando algo se quiebra en nuestra sociedad, lo que demuestra que somos verdaderamente civilizados es repararlo.

¿BUENO O EXITOSO?

Después de varios años haciendo magia, he observado algo interesante en cuanto al éxito y la calidad de la magia: el hecho de que tu magia sea buena, no significa que vas a ser un mago exitoso.

En el mundo de negocios han habido muchas buenas ideas, iniciativas y productos, que nunca fueron exitosos y a la misma vez hay muchos productos muy sencillos que se volvieron muy exitosos. Tal vez mucho se debe a la suerte, pero creo que hay una explicación mas sencilla.

Para que algo sea exitoso, tiene que ser útil, y para que algo sea útil tiene que ser específico—o mejor dicho el mercado tiene que ser específico.

Solo piensa en como funcionan las herramientas de construcción o de reparaciones. Cada uno tiene su función específica porque produce resultados rápidos, con tal se usa para su función específica. Tal vez argumentarían en mi contra diciendo que también existe la navaja suiza (y sus imitadores) que trae varias herramientas en un solo aparato, pero cualquier carpintero serio nunca basaría su empresa en esa navaja.

No estoy tratando de desacreditar ese mercado porque ahí también hay un nicho específico. La navaja suiza es diseñado para personas que les gusta acampar y soldados, precisamente porque no pueden cargar sus herramientas a todas partes. Es una herramienta útil que sirve para esos momentos que no tienes tu caja de útiles a tu lado. Se sacrifica la eficiencia de la herramienta original por peso, y ese es el mercado.

Cuando empecé haciendo magia, yo cargaba todos los trucos que podia hacer conmigo. Mi mamá hasta me compraba pantalones que tenían muchos bolsillos solo para que pudiera cargar todos los efectos. Aunque todos eran buenos efectos, la verdad es que era un sistema muy ineficiente. 

Después de un par de años trabajando como mago aprendÍ algo muy importante de un mentor: “Un mago solo necesita cinco trucos en su repertorio para ganarse la vida haciendo magia.” 

No podemos satisfacer y agradar a todos, pero si podemos enfocarnos mas en un nicho. Es mas difícil ser un mago “para cualquier evento” que ser un mago para bodas. No puedes ser un restaurante elegante con un ambiente tranquilo y una discoteca a la misma vez, tienes que decidir. Y decidir es la parte complicada, porque no solo se trata de cual te genera más dinero, también tienes que preguntarte con quienes prefieres trabajar, porque eso también afecta tu sostenibilidad y plan futuro de negocios.

Esto no solo aplica para los negocios, aplica para tus relaciones también. 

Puedes ser una buena madre, lo cual solo habla de la calidad de tus intenciones y las cosas que haces. Pero una madre exitosa es una que tiene un plan particular para sus hijos lo cual produce resultados útiles para sus vidas. Una buena madre le da de comer a sus hijos, pero una madre exitosa se preocupa por nutrición. Un padre bueno “provee para su hogar”, pero un padre exitoso le enseña valores a sus hijos. Un buen amigo le regala un pescado a un amigo con hambre, pero un amigo exitoso le enseña a pescar.

Recuérdense que es fácil ser bueno en algo, pero nuestro éxito está al otro lado de nuestra capacidad de ser útiles.

«Distanciamiento Social»

Antes del COVID-19 no usábamos muchos términos que ahora se sienten tan normales. Solo escribo la palabra “aplanar” en Google y la primera frase que sale es “aplanar la curva”—en enero de este ano, la gente pensaría que es el nuevo nombre de un régimen para bajar de peso, pero ahora es tan normal, y usamos la frase como si en verdad lo entendiéramos porque vimos una gráfica en Facebook.

Otras palabras y frases nuevas incluyen: empleados esenciales, crecimiento exponencial, N-95 y (el tema de hoy) distanciamiento social.

El distanciamiento social fue una de las primeras medidas preventivas que surgió aun cuando esta pandemia todavía se consideraba una epidemia, y recomienda que se mantenga una distancia de aproximadamente dos metros entre las personas.

En algunos comunicados (en el mundo anglófono particularmente) se terminó implementando un segundo término, “distanciamiento físico”, para no terminar reforzando comportamientos antisociales al confundir la diferencia entre el aspecto social y físico de las relaciones. Más bien, un problema real para muchos que están bajo cuarentena es la ansiedad y depresión que pueden ser causados por el aislamiento, pero que a la vez pueden ser reducidos, precisamente, por el “acercamiento social” no físico.

Tal vez muchos de los que estaban siendo criticados se sienten afirmados y revindicados, ya que, finalmente, todos pueden ver que la tecnología es la solución y ha venido a ser lo que ha unido a las personas durante esta pandemia. Pero, me recuerdo que antes de la pandemia se veían imágenes como está hablando de otro tipo de distanciamiento social:

En la imagen no hay distanciamiento físico pero siempre está el distanciamiento social, y así podemos ver que uno no depende del otro. El distanciamiento social es un problema social que ha existido por más de una década y la medida preventiva del distanciamiento físico no pudo aliviar ese mal. La pandemia ha revelado que hay problemas profundos en nuestras sociedades, que se podría decir, que fueron causados por el mismo distanciamiento social.

La misma propagación del virus, por el rechazo de las medidas preventivas por el público, demuestra una verdadera desconexión social. La medida “sencilla” de quedarse en casa, demuestra que la gente ignora que hay personas para quienes una cuarentena de dos semanas significa una sentencia de muerte. Para muchos eso puede sonar un poco extremista porque es un problema tan grande que ni sabemos dónde ni cómo empezar a enfrentar las necesidades ajenas—el hecho que no sabemos dónde empezar es la evidencia de nuestro distanciamiento social preexistente.

Como dijo la Madre Teresa de Calcuta: “Dices que te preocupas por los pobres; dígame sus nombres.”

Como alguien que se «hidrata» con café y soda, y luego va al desierto y descubre lo que es tener sed y el AGUA que verdaderamente necesita, lo interesante es que el distanciamiento físico ha causado una desesperación por una verdadera conexión social.

El Contagio

Mucho antes de que el COVID-19 llegara a nuestras vidas, el contagio ha sido una realidad humana por mucho tiempo, pero no solo al nivel viral.

Siendo seres sociales, una de las cosas que nos lleva frecuentemente al éxito no siempre es nuestro conocimiento o nuestros talentos, sino nuestra capacidad para navegar las interacciones sociales cotidianas que se presentan en nuestras vidas profesionales, tanto como personales.

Ya se ha comprobado científicamente que no existe una correlación definitiva entre el coeficiente intelectual y el éxito, pero si existe una muy clara entre el éxito y la inteligencia emocional. Nuestro coeficiente intelectual es limitado—no es algo que se puede mejorar a lo largo de nuestra vida—pero no es el caso con la inteligencia emocional.

Esto significa que hay un superpoder que corre por las venas de todo ser humano y es su capacidad de transformar su entorno y calidad de vida, empleando el mayor beneficio que nos trae la inteligencia emocional: la influencia.

Hoy en día, ser un “influencer” es un empleo oficial—es alguien que utiliza su fama para crear tendencias en el mercado. Aunque esto tal vez sea una exageración del punto que quiero resaltar hoy, la realidad es sencilla: nuestras acciones tienen consecuencias para el bien o para el mal.

En un estudio fascinante que hizo James Fowler y Nicholas Christakis en la Universidad de California (EE.UU), se logró documentar el nivel en que la felicidad (y la miseria) es contagiosa.

Un fascinante hallazgo fue que la felicidad de un amigo de un amigo de un amigo (tres niveles de separación) impacta la probabilidad de tu felicidad por un promedio del 6%. Lo cual no parece mucho, pero si se compara con otro estudio que demostró que un aumento salarial de $5,000 solo aumenta tus probabilidades de felicidad en un 2%, entonces la felicidad ajena adquiere un nuevo valor para nosotros. Significa que personas que no conoces tienen un mayor impacto sobre tu felicidad que el dinero que puedes recibir en tu trabajo.

Obviamente los porcentajes de influencia aumentan en cuanto la distancia social disminuye—la felicidad de un amigo de un amigo (dos niveles de separación) aumenta tu probabilidad de felicidad por 10% y la felicidad de un amigo directo aumenta tus probabilidades en un 15%.

Esto tal vez nos puede hacer sentir que el secreto está en cuidar de sus seres más queridos, pero lo interesante es que la familiaridad no es (necesariamente) el secreto. La clave es la proximidad combinada con interacciones regulares, afirmada por el hallazgo que la felicidad de un vecino (con quien te llevas bien) te puede aumentar la felicidad por 34%.

La conclusión es casi bíblica porque resalta la importancia de su prójimo—las personas que tenemos cerca y con las que interactuamos a menudo. La buena noticia es que la felicidad es más contagiosa que la miseria, con niveles de contagio de 9% y 7% respectivamente.

Aunque se puede percibir esta información como insignificante—como lanzar una piedra en un enorme lago y ver las olas moverse en círculos hacia afuera—James Fowler explica, que por la estructuración social, se aproxima más a lanzar un puñado de piedras a un lago.

En estos tiempos de encierro, donde el temor y la negatividad reinan, me es reconfortante saber que donde podemos lograr el mayor impacto es con nuestras familias, nuestros amigos y nuestros vecinos—y así podemos tener un impacto mucho mas grande.

Alegría y Alergia

Tal vez uno de mis mejores momentos como disléxico, fue cuando tenía más o menos siete años. Le escribí una nota de agradecimiento a mi abuela por visitarnos cuando vivíamos en Venezuela. Yo solo le quería decir que su visita me llenó de alegría, pero en vez de eso le dije que me había llenado de ALERGIA. Si ignoras el acento que lleva “alegría”, en su contenido, las palabras son básicamente 100% idénticas. Pero el orden de dos letras cambia el sentido de la palabra por completo.

Desde entonces me ha gustado jugar con el orden de palabras, letras y sonidos— un juego poco recomendable para disléxicos en general, y la aproveché bien un día en la iglesia. Una parte de una canción decía, “A una voz los cielos cantan…”, y riéndome solito le enseñé mi celular a mi esposa donde había escrito: “Aún a vos los cielos cantan…”. ¡SUENAN IGUALES! Y escritas, las frases solo tienen una letra y un acento de diferencia—pero en significado las frases son completamente diferentes—la original se transformó de alabanza a desprecio solo por el orden de los espacios y una letra (‘s’ en vez de ‘z’, que por cierto hasta suenan iguales cuando se lean).

No solo pasa con palabras y frases. También hay cosas que se parecen mucho, aún cuando sus significados son muy diferentes.

El gozo y la felicidad se parecen mucho en como se manifiestan, pero la primera es una reacción y la segunda es una actitud.

La humildad se puede confundir mucho con la modestia, y yo lo sé—muchos me han dicho que soy “humilde”, pero tal vez solo yo sé que el silencio que algunos interpretan como humildad, muchas veces la guardo para cuidar mi reputación (interés propio) mientras que en mi corazón puedo estar pensando algo arrogante como: “es mejor no tirar sus perlas a los cerdos”.  Lo mío es modestia—un comportamiento o código social que guarda una paz artificial entre personas—no siempre es malo, pero definitivamente no es humildad. Tal vez sin saberlo, Ricardo Arjona resumió bien a la modestia cuando cantó: “Aquí no es bueno el que ayude sino el que no jode, acuérdese…”

Hablando más generalmente, todos tenemos las mismas 24 horas cada día, pero como ordenamos nuestro tiempo lo es todo. Durante la cuarentena, del COVID-19, tal vez nos hemos sentido estresados por cómo pasan los días, ya que trabajar en casa no es tan productivo como imaginábamos. El consejo que muchos han compartido para combatir la locura y la ansiedad, es crear horarios diarios para poner alguna estructura en medio del desorden. De esa manera podemos mejorar nuestra eficiencia y recalibrar nuestras expectativas (las cuales son la verdadera causa de nuestras frustraciones).

Sabemos que debemos dedicarle tiempo a nuestra familia, ¿pero cuál momento le estas dando a tus hijos o a tu pareja?, ¿esperas hasta el final del día cuando ya estas agotado/a? Tal vez sean las mismas tres horas, pero todos terminan experimentándolos de manera muy diferente DEPENDIENDO DE COMO SE ORDENAN.