«Distanciamiento Social»

Antes del COVID-19 no usábamos muchos términos que ahora se sienten tan normales. Solo escribo la palabra “aplanar” en Google y la primera frase que sale es “aplanar la curva”—en enero de este ano, la gente pensaría que es el nuevo nombre de un régimen para bajar de peso, pero ahora es tan normal, y usamos la frase como si en verdad lo entendiéramos porque vimos una gráfica en Facebook.

Otras palabras y frases nuevas incluyen: empleados esenciales, crecimiento exponencial, N-95 y (el tema de hoy) distanciamiento social.

El distanciamiento social fue una de las primeras medidas preventivas que surgió aun cuando esta pandemia todavía se consideraba una epidemia, y recomienda que se mantenga una distancia de aproximadamente dos metros entre las personas.

En algunos comunicados (en el mundo anglófono particularmente) se terminó implementando un segundo término, “distanciamiento físico”, para no terminar reforzando comportamientos antisociales al confundir la diferencia entre el aspecto social y físico de las relaciones. Más bien, un problema real para muchos que están bajo cuarentena es la ansiedad y depresión que pueden ser causados por el aislamiento, pero que a la vez pueden ser reducidos, precisamente, por el “acercamiento social” no físico.

Tal vez muchos de los que estaban siendo criticados se sienten afirmados y revindicados, ya que, finalmente, todos pueden ver que la tecnología es la solución y ha venido a ser lo que ha unido a las personas durante esta pandemia. Pero, me recuerdo que antes de la pandemia se veían imágenes como está hablando de otro tipo de distanciamiento social:

En la imagen no hay distanciamiento físico pero siempre está el distanciamiento social, y así podemos ver que uno no depende del otro. El distanciamiento social es un problema social que ha existido por más de una década y la medida preventiva del distanciamiento físico no pudo aliviar ese mal. La pandemia ha revelado que hay problemas profundos en nuestras sociedades, que se podría decir, que fueron causados por el mismo distanciamiento social.

La misma propagación del virus, por el rechazo de las medidas preventivas por el público, demuestra una verdadera desconexión social. La medida “sencilla” de quedarse en casa, demuestra que la gente ignora que hay personas para quienes una cuarentena de dos semanas significa una sentencia de muerte. Para muchos eso puede sonar un poco extremista porque es un problema tan grande que ni sabemos dónde ni cómo empezar a enfrentar las necesidades ajenas—el hecho que no sabemos dónde empezar es la evidencia de nuestro distanciamiento social preexistente.

Como dijo la Madre Teresa de Calcuta: “Dices que te preocupas por los pobres; dígame sus nombres.”

Como alguien que se «hidrata» con café y soda, y luego va al desierto y descubre lo que es tener sed y el AGUA que verdaderamente necesita, lo interesante es que el distanciamiento físico ha causado una desesperación por una verdadera conexión social.

Deja un comentario