¡Suelta el Juguete!

¡Suelta el Juguete!

Mi hija, Leticia, tiene 15 meses de edad y a veces le nace, desde lo mas profundo de su pequeño corazón, tomar agua y en vez de tragarla, dejar que salga de su boca y que escurre sobre su ropa. En varias ocasiones mi esposa y yo la hemos encontrado sentada en un pequeño charco de agua con su botella de agua en mano. En una instancia la descubrí escupiendo lo último de su agüita y la llevé a cambiarse. Como no le gusta mucho el proceso de vestirse solemos llevar algunos juguetes a su cambiador para entretenerla. Esta vez agarró un pato plástico.

Todo empezó bien, sin mucho escándalo, hasta que intenté cambiar su blusita. Saqué una mano por la manga pero con la otra mano todavía tenía agarrado a su patito, y yo no me había fijado y empecé a sacarle el otro brazo. De repente la había atrapado en su blusa porque no lo había soltado. En unos segundos se dió cuenta, no solamente que no podía ver al pato, pero que tampoco podía mover su brazo. Eso no es bueno para los bebés. Y en ese momento, ¡se desató el caos!

El proceso que debía durar unos cinco minutos terminó durando unos quince, porque le tuve que quitar el pato, terminar de vestirla mientras daba vueltas por su cambiador, gritando…y luego tenía que consolarla, reunirla con su pato de nuevo, y ganarme su confianza otra vez. Todo esto me causó mucha risa y ternura, ya que ella tiene vínculos muy especiales con sus juguetes.

Me hizo pensar en como aveces manejamos los cambios en nuestras vidas — un cambio en el trabajo, un cambio de ciudad, un cambio en una relación amorosa, la muerte de un ser querido, o cosas más sencillas como la descontinuación de tu serie o película favorita en Netflix.

Tal vez, como Letty, lo que hace mas doloroso los cambios es no soltar ciertas cosas—o mas precisamente—no estar consciente de que al estar aferrado a algo estás prolongando tu sufrimiento. Unos eventos muy significativos y comunes donde he notado que esto pasa con la mayoría de personas, es cuando uno se casa y cuando uno tiene hijos. Hay un proceso donde se tiene que acostumbrar al cambio de estilo de vida. Pero, en mi experiencia, tiene menos que ver con aceptar las nuevas exigencias que con soltar la memoria de la vida tenías antes.

Esa es una parte, pero ¿que tal mi perspectiva como padre cambiando a su hija?

¿Cuantas veces hemos querido “ayudar” a alguien y solo lo hacemos peor? Esto pasa porque nosotros queremos ver el cambio y las personas todavía no están listas. Muchas veces, cuando alguien nos pide un consejo, asumimos que deben estar listos. La mayoría de las veces solo están evaluando el costo y beneficio, y eso no es malo, la negociación es un parte esencial del proceso de transformación. Necesitan ver si en verdad vale la pena soltar el juguete, porque es probable que le tienen mucho apego. 

Tener un problema no es lo mismo que estar dispuesto para hacer un cambio. Tomemos esto en cuenta a la hora de tratar de ayudar a alguien. Aveces es mas apropiado asegurarse que la persona esté lista, de que tratar de forzar un cambio.

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